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defiende tu honor


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Un logline para tomar nota: defiende tu honor. Una película que, a mi gusto, sabe transmitir los problemas familiares entre un padre e hijo y las ataduras que tiene la familia de sangre. Muy a pesar del maltrato psicológico que recibe el hijo, sigue ahí. Al pie del cañón. No es la típica película de relación “hijo ayuda a padre para sacarle de un lío”. SPOILER: más bien “hijo ayuda a padre a pesar de que él sea un cabronazo“. Esto no lo hacen todos, pero si algunos. Ese 2% de la sociedad se sentirá reflejado. El final redondo que se cierra con la muerte del padre, solo ese final puede otorgar sentido al esfuerzo de Robert Downey Jr. Fin del SPOILER.

La lucha, la superación, el perdón, son temas que se ven reflejados en esta historia original. Lucha por el honor, superación personal por la familia y por los sueños, y perdón de los errores de uno mismo y ajenos.

Además esta película apela en cierto modo a la corrupción que se respira hoy día en el mundo. SPOILER: parece extraño encontrarnos con un persoanje JUEZ que trata de morir con honor.

Una película muy recomendable, que transmite muchas realidades en una misma atmósfera de suspense, tensión, amor y familia. Merece la pena.

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periodic table of storytelling


Hoy comparto con vosotros una página que nos ha enseñado uno de los profesores del máster de guion, Juan José García-Noblejas (o maestro jedai, como algunos le llamaron).

Se trata de una página web de storytelling. Sin ser un cowbird, resulta mostrar la estructura de las historias a partir de una tabla periódica. Os la dejo para que os entretengáis un poco:

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manos a la obra


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Hoy empiezo a retomar mi blog, pero prometo que en esta etapa dejaré los spams a un lado.

Comienza una nueva etapa en mi vida. Me he lanzado a hacer un master en guion, y espero aprender a contar de una vez por todas todo aquello que llevo dentro. Con muchas ganas de mostrar a través de grandes historias cómo llegar a ser feliz.

Hablaré de libros, poesía, cine, series tv, deseo encontrar de una vez por todas qué demonios es realmente el storytelling y poder escribir algún post sobre ello, recuerdos, fotografías, y algunas otras cosas que seguramente a mucha gente no le interesen, o sí. ¿Qué importa?

“En vez de posibilidades yo cuento con las realidades de mi pasado, no sólo la realidad del trabajo hecho y del amor amado, sino de los sufrimientos sufridos valientemente. Estos sufrimientos son precisamente las cosas de las que me siento más orgulloso aunque no inspiren envidia”. -Victor Frankl

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También va de estrellas. Fugaces.


Querido lector,

Hoy dejo que leas unos de mis relatos para Storytelling. También va de estrellas. Fugaces.

Volvía de Teruel, una ciudad perdida en España, cerca de Zaragoza. Mi familia pasaba el verano allí. Tres semanas enteras de piscina y descanso. Porque en ese lugar, realmente, uno no puede hacer nada más. Aunque me parece suficiente: descansar y estar “con los tuyos”. En realidad, es felicidad. Yo, en cambio, me pasé todo el verano trabajando, y no pude veranear con ellos.  Vivía en casa de mis tíos, aunque ellos no estuvieran. Aprendí a moverme con tranvía y a espabilarme un poco. Nunca me había sentido tan sola. Pero me fue bien, montaba mis planes, seguía adelante. Los fines de semana tomaba un autobús de tres horas de trayecto hasta Teruel, donde me venían a esperar siempre l’avia, los tíos, los primos, mis hermanas y mi madre. Aquellas vacaciones les estaban sentando tan bien que incluso perdieron la vergüenza para cantarme , a las doce de la noche, “¡María, bombón, saluda a la afición! ¡Qué culo tienes, como lo mueves! ¡Ajá!”. El último “ajá” lo cambió mi prima de 11 años, porque le parecía que la frase que en realidad seguía a la canción era una ordinariez. Pasé vergüenza, obviamente. Pero me arrancaron una sonrisa de la cara. Era precisamente la dosis que necesitaba. Y así pasé tres semanas y media, yendo y volviendo de aquí para allá, cogiendo tranvías, autobuses, corriendo, andando de prisa, despacio… No me aburría. Aprovechaba mejor que nadie los momentos de excursiones en las que nos acercábamos hasta Albarracín, y aunque mis primos y mis hermanas decían que les daba “pereza”, yo me encaminaba con los mayores. Era genial: viento fresco veraniego, bambas, nada de maquillaje, gente mayor, bastones, sudadera y pantalón corto. ¡Me encanta esa combinación! Ese día volví a Zaragoza deseando que llegara ya el próximo fin de semana. Llevaba entre manos un libro que me habían recomendado: Blanco como la nieve, rojo como la sangre. A simple vista no era más que una novela pastelosa de amor adolescente. Me echaba un poco para atrás. Pero a medida que iba leyendo, me di cuenta que la historia guardaba en sí un sentido mucho más profundo, en el que un chico de 16 años se planteaba el tema de la muerte, cuando a la chica que le gustaba le detectaban leucemia. Entonces me empezó a gustar. Y es entonces cuando subió al autobús un chico de mi edad, y se sentó a mi lado. Yo seguía leyendo. Siempre que se me acercan extraños recuerdo la frase de mi profesora Bea, en comunicación escrita, en la que nos decía “si les invitan a algo, nunca lo rechacen. Conozcan a gente, ¡vayan a tomar algo! Las historias son increíbles”. Y siempre, siempre, siempre se me viene a la cabeza esa frase. Así que cerré el libro.

-¿Me lo dejas un momento?

-Claro.

Ya estaba tardando en devolvérmelo. ¡Cómo se lo quede se va a enterar! ¡Quiero seguir leyendo! Yo que lo cerraba para conocerle y ahora se pone él a leer, hay que joderse.

-Toma. Gracias.

Y por orgullo seguí leyendo. Y tardé unos veinte minutos hasta que volví a cerrar el libro.

-Pensé que nunca lo cerrarías.

-Me mareo cuando leo en autobús

-Pues has tardado bastante. ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Dime

-¿Lees siempre libros como este? O sea, de amor adolescente y eso,…

-No. Pero este me gustó porque habla del sentido de la vida. Esas cosas sí me gustan.

-¿Puedo recomendarte algo?

Abrió su mochila y sacó varios libros. Además de una tablet. En ella llevaba millares de archivos. ¡Eran libros! ¡Un tío culto con pinta de rapper! Me sorprendió. Pero vaya con mis prejuicios, siempre hago lo mismo. A ver si no puede existir ese tipo de personas. Y entonces me dijo que apuntara:

Isaac Asimov – el fin de la eternidad

Khalil Gibrán – el profeta

La milla verde

El rostro de Berman

El maquinista

Yo lo apunté todo en una nota del móvil, olvidé mi moleskine en casa.

Pasamos todo el viaje hablando de libros, de Chéjov, Chesterton, de películas , cortometrajes, de Tim Burton,… Y en un momento, suspiró. Le pasaba algo, pero cómo vas a contarle a alguien desconocido qué te ocurre. No iría a hacer de esto una escena californiana.

-Ha sido un año duro.

Le noté perdido , pero no pasó de allí. Bajamos del autobús y me preguntó si me quedaba con él un rato. Me agobié, y le dije que no. Cogí un bus y llegué al piso de mis tíos. Y al día siguiente todo estaba igual: tranvía, los niños,…

Hasta que empezó el curso académico en la universidad, no me di cuenta que en realidad de esa situación yo podría haber sacado mucha más historia. ¡Era casi un cowbird en vivo! ¿Y si hubiera hecho una foto? El nombre, quizá,… No. Nada. Y luego, cuando empecé a cursar Storytelling, y nos hablaron de que todos tenemos un don, aunque no lo hayamos encontrado, de que todos tenemos una estrella a la que seguir, me di cuenta que el universo de ese chico se había convertido en un agujero negro. Y aunque yo no sé mucho de física ni de astronomía, en nuestro mundo imaginario posiblemente exista una regla interna en la que una estrella puede sacar a otra de un agujero negro y hacerla brillar para siempre en el firmamento. Ese chico se había topado con una estrella, pero fugaz.

books

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vuelvo a estar aquí


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Querido lector,

Sé que hace ya tiempo desde mi último post, y aunque debo reconocer que lo publiqué para “actualizar” un poco mi nostalgia de hojalata, hoy quiero reemprender esa escritura que -aunque parezca mentira- me ayuda a conocerme mejor. Hoy una persona me ha hecho ser consciente de lo importante que es escribir, y saber por qué lo hacemos. ¿Placer? ¿Aburrimiento? ¿Entretenimiento? ¿Por mí? ¿o por los demás? Pues bien, le he estado dando algunas vueltas y creo que quizás dejé de escribir porque me aburría a mí misma, pero me gustaría empezar a escribir para ti, porque quizás tenga alguna historia con la que pueda entenderte, o ayudarte, o simplemente hacerte pasar un buen rato. Y sin más rodeos, te dejo una canción que podría alegrarte el día. Es de una película titulada American Graffiti. Algún día publicaré la crítica en mi blog de cine www.arthistics.wordpress.com.

Y por ahora, disfrútala:

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la extraña sensación cuando cambias de sueño


Podría haberse envuelto en esos millares de palabras que resplandecían a su alrededor. Podría y así lo hizo, porque su destino la guiaba, sobrevolando sus imposibles, saludando a las apetecibles propuestas desde otra dimensión. Y es que aquél metafórico ensueño, o sueño, en realidad, no le dejaba dormir tranquila. Revolviéndose entre las sábanas, caíanse las letras, de dichosas palabras amargas. Y las posibilidades con ella. Despertó, con un pie colgando, helado por el aire que se filtraba bajo la venta. Qué sino que otro descuido más: olvidó correr bien la cortina. Y aunque la hubiera corrido bien, el aire hubiera podido pasar. Se retiró, agarró fuerte la sábana por un extremo y se tapó cuerpo entero. Había cambiado de posición, y por tanto, de sueño

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Dances with wolves and some inspiration


Escuchábase de fondo “dances with wolves” y un sentimiento meláncólico acabó de penetrar en su corazón sin intención de salir. Tenía inmensas ganas de comerse el mundo, extender sus cortos brazos y gritar a los cuatro vientos que podría con todo. A pesar de ello, sabía que a lo largo de su vida siempre habría pequeñas mariposillas molestándole, pero se lo tomaba como un reto: después de haber cadazo cada mariposa iría aumentando su colección, por tal de hacerla más hermosa y grandilocuente. Seguiría pensando que la música era su punto más fuerte, fuente de toda inspiración de la que brotaban ideas sin pausa, una tras otra. ¿Es posible qué esto ocurra? ¿se agotan las ideas alguna vez?  ¿Puede ser que nos volvamos locos de tanto pensar y darle vueltas a un mismo tema? Y miró por la ventana, donde la noche caía sobre la ciudad recorrida con el tren cuyo trayecto la atravesaba de punta a punta…¿qué importaba ya? Acababa de probar un pedacito de mundo. Y le gustó. Acabaría ese pastel saboreándolo hasta la médula.

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