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De nuevo por aquí


Retomo este maravilloso proyecto después de varios años. Nunca quedó del todo enterrado y ahora lo acojo con más ganas que nunca. La idea es poderos hablar de películas y series y cosas del día a día. Además, he dado nuevo rumbo a Puwaba Films, proyecto que empecé con unos amigos allá por 2013 y que poco a poco ha ido cambiando de estilo. He conservado muy buenos amigos de esa etapa, aunque ahora escribo yo sola y de vez en cuando alguno se anima a mandarme algo. Es en Puwaba donde hago listas de películas y series, recomendaciones concretas para edades / épocas / personas singulares. Si queréis más info podéis escribirme a puwabafilms@gmail.com y os contestaré lo antes posible.

Por ahora os cuento que estoy instalada en Madrid, con ganas de emprender nuevos proyectos… pero no cualquiera. Quiero hacer algo que marque una diferencia, que pueda ayudar a las personas, y que en cierto modo contribuya a que el mundo sea un poco mejor. Por eso he decidido hablar de cine, porque el cine me cambió la vida. Me ayudó -y sigue todavía- a superar tantos momentos de mi vida! Para lo bueno o para lo malo, siempre ha estado ahí.

Espero que me deis una oportunidad para recomendaros películas y series… intentaré acertar 🙂

Mary.

(Photo by Andrew Branch on Unsplash)

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tienes un GIFT


Querido lector,

Me gustaría hablarte sobre una asignatura que, en parte, creo que a algunos puede llegar a cambiarles la vida. Se trata de Storytelling, sobre el cuento. Estamos en ella unos 20 alumnos, igual más. Muchos se habrán matriculado porque el nombre suena,…cool. Pero, ¡qué suerte la suya! Damos vueltas y vueltas a la escritura de los relatos cortos, de los cuentos, hablamos sobre Flannery O’Connor,  Carmen Martín Gaite, ¡y tantos otros…! Pero lo mejor es el modo en que la clase es impartida. Tres profesores, que han dejado el listón muy alto. Aunque uno de ellos aún debe impartir alguna sesión, los dos restantes han sabido despertar en mi ese deseo de encontrar mi gift. Mi estrella, como dice Belén. Siento hablar con nombres, pero incluso es público este proyecto que ella lleva entre manos. Follow your own star. ¿Te has planteado alguna vez cuál es tu gift? Parece irónico, pero cuando pensé que lo tendría más claro, más borroso lo veo. No lo distingo. Y ahí estoy, tratando de buscar aquello, curioso, escondido, incógnito,… Belén me ha ayudado, y cuando lo encuentre, se lo haré saber. Y, probablemente, estoy de nuevo en estas líneas de nostalgia de hojalata para descubrirlo. Esa hojalatería,… no quiero conformarme con haber escuchado a Antonio, a Belén.

stars

 

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La Carretera: Un largo recorrido. Una gran experiencia.


Título: La Carretera (The Road)

Director: John Hillcoat

Año: 2009

Duración: 112m

Guionista: Joe Penhall (Basada en la novela de Cormac McCarthy)

Fotografía: Javier Aguirresabore

Música: Nick Cave, Warren Ellis

Reparto: Viggo Mortensen (hombre), Kodi Smit-McPhee (niño) Charlize Theron (mujer)

Género: drama

Apunta Linda Siger que uno no puede matar al protagonista de su historia. En caso contrario, deberá asegurarse de no dejar solo al espectador: focalizar la trama desde otro personaje junto con el que sufrirá y seguirá hacia delante. Lo mismo parece suceder enThe Road.

Desde su inicio, la trama de la película se nos presenta con flashbacksTípico juego temporal con el que situar al espectador de modo sencillo. Se trata de explicar qué es lo que sucede. Cómo han acabado allí los personajes. Por qué , cuándo, cómo y dónde. Pero el valor añadido de esta historia es esa voz en off con la que, además de trasladarnos en el tiempo, permanece acompañándonos a modo de hilo narrativo.

En la película es el choque de intereses el que da inicio al conflicto: una familia que sobrevive a uno de los mayores desastres naturales mundiales que les ha arrebatado casi todo. Con caníbales que se apoderan lentamente de lo que queda de mundo tienen que intentar sobrevivir. Temas que abarcan desde la muerte y la familia hasta la supervivencia.  ¿Qué sentido tiene seguir viviendo? Esa es precisamente una de las cuestiones que trata más a fondo la película. Algunos personajes toman como deseo más ansioso la muerte. Y es entonces, justo en el momento en que el espectador empieza a desarrollar esa misma pregunta en su cabeza, Joe Penhall decide dar una respuesta. Pone en boca de uno de los personajes que debemos “dejar de pensar en estar muertos”. En otras palabras, Hillcoat y Penhall consiguen que el espectador sea un superviviente más en la película.

La mezcla entre surrealismo y cotidianidad es precisamente la que otorga credibilidad al guión. Una de las combinaciones poco habituales entre temas como el fin del mundo y las peleas que surgen entre un padre y su hijo. La novela de Cormac McCarthy se consigue trasladar al lenguaje cinematográfico creando una historia repleta de sentimientos, suspense, pasión, supervivencia y protección. El suspense basado en la toma de decisiones rápida, en las que no cabe tiempo para el arrepentimiento. La marcha atrás es sustituida por la firmeza.

Gran parte del trabajo de Joe Penhall se plasma en la ideación de los personajes. Ni el bueno buenísimo, ni el malo malísimo. Unos perfiles creíbles con los que podemos sentirnos identificados sin ningún problema. Y la película gana en su escala tratando de suscitar una pregunta en el espectador: ¿qué haría yo en su lugar? .

Además de todos los puntos señalados, me siento con la obligación de mencionar el trabajo musical de Nick Cave y Warren Ellis, compositores de la banda sonora de The Road. Con ella ayudan a la  introducción del espectador hasta el sentido más profundo de la historia. Componen un leimotiv diferenciado, marcando los viajes en el tiempo, la explicación de la vida del protagonista y, por supuesto, es una melodía que habla por sí sola: melancólica pero sin ser demasiado sentimentalista.

En último lugar,  no debemos dejar de fijarnos en la fotografía, con la que se consigue que trama y tonalidad viajen de la mano.  Esa textura grisácea que gobierna la mayor parte del tiempo de la trama guarda en sí misma la propia melancolía y angustia que sentirán los espectadores a lo largo del viaje cinematográfico.

En definitiva, para el espectador la película acaba convirtiéndose en una propia carretera por la que viajará, sintiéndose el propio abrigo de los personajes. Una experiencia que, si tiene ocasión, no debería perderse.

Mary.

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Deutschland


Ahora ya sé porqué Alemania funciona mejor. Llevo una semana y un día residiendo en este fabuloso país. Y entre sus maravillosas curiosidades, mi escasa memoria solo podrá refrescar algunas de ellas.

El primer día que llegué me dirigí a la Dom, la Catedral de Köln. El transporte que utilicé para llegar fue el Strassenbahn, un tranvía que atraviesa toda la ciudad. ¿Cuánto vale un billete? El abono mensual 80€, y si eres estudiante, 57€. A mi me dejaron una tarjeta, y desde entonces prefiero funcionar en bicicleta (siempre que hay una libre en la casa).

Estos días he tenido la oportunidad de visitar uno de los museos de historia alemana, en Bonn, ambientado desde los romanos hasta 2010. En el mismo museo regalaban periódicos. Mi gran sorpresa vino cuando pregunté por qué eran gratuitos, y la respuesta fue: Alemania vive de los otros países y puede permitirse eso.

El desorden brilla por su ausencia en este país. Esta todo altamente organizado: por una misma carretera viaja en Strassenbahn, coches en dos direcciones y bicicletas en dos direcciones. Y atención con las bicicletas, porque si conduces en dirección contraria, la policía puede multarte. Además hay que decirlo, aquí no es un hobbie, es un medio de transporte. Mejor no distraerse hablando con el compañero con el que vas por la calle porque las bicicletas alcanzan unas velocidades increíbles y pueden atropellarte. Si cruzas en rojo algún semáforo también cae una multa. Para qué mentir, yo en Girona estoy muy acostumbrada a cruzar la calle si no pasan coches. Pero en Alemania quedas mal. MUY MAL. Y la gente se te queda mirando. Acabas de delatar que eres extranjero.

Hablando del Strassenbahn: en una de las calles principales de Köln, cuyo nombre no quiero acordarme, hay dibujados en el suelo uno triángulos grises en la punta de los cuales se abren las puertas del tranvía cuando realiza la parada en tal calle. De este modo, todos los pasajeros, cuando los esperan, se acumulan en los triángulos para poder subir directamente.

Otra pregunta que me surgió es por qué comían tantos helados. Resulta ser un país con un clima muy malo, lluvias, nubes y , muy de vez en cuando, sol. La explicación es que lo toman para estar llenos de energía, porque como no da el sol, necesitan sacarla de algún otro sitio. Realmente no sé si es una excusa, pero desde luego todos comen helados. Una bola = 0.90ct.

Supongo que ocurrirá en muchos otros países, pero no en el mío. En Alemania los coches no tocan el claxon. Nunca. Desde que estoy aquí no he oído ni uno, y mi ventana da a la carretera principal. Todos siguen la normativa al conducir, así que por lo general, nunca pasa nada.

Y el tema de los coches es otro. ¿Te habras preguntado alguna vez si podrías acostumbrarte a ver Ferraris? Eso me ha sucedido. ¡Ya no me sorprende! Y BMW Audi,…

Enfin, son demasiadas cosas, ¡pero este país me encanta! Para el próximo post os hablaré sobre el proyecto de Arguments que toca difundir por Alemania.

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KÖLN


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