Señora de rojo sobre fondo gris


senora-de-rojoSeñora de rojo sobre fondo gris es una profunda lectura sobre un libro en el que uno puede llegar a comprender qué es el amor verdadero por otra persona. De hecho, la lectura de éste y su incomprensión del amor después de ello, me resulta incomprensible.

Miguel Delibes describe a lo largo de la obra, y de forma muy amena, cómo ha querido a su mujer. Narra los hechos más relevantes previos a su muerte y los que han marcado en él su propia personalidad. Utilizando como excusa narrativa la crisis artística que está viviendo como pintor se nos cuenta su historia personal, y la madurez que va adquiriendo el personaje con la reflexión de esta. Parece que la incomprensión de la existencia sin su mujer hace que M.Delibes sienta la necesidad de escribir y desahogar todos sus pensamientos en lo que acaba configurando una breve novela. O se le podría llamar más bien un “ensayo humanístico existencial”.

Toda la historia gira en torno a dos líneas paralelas muy unidas. Por una parte, su mujer enferma… Por la otra, él ya puede pintar. Según se va explicando, el artista cree firmemente que no era realmente él quién pintaba los cuadros, sino “los ángeles bajaban y sus manos eran un mero instrumento”. Más adelante, cuando su mujer está ya muy enferma ,entablan una conversación delante de los cuadros y él estalla en un llanto. Le confiesa a su mujer que es realmente ella quién pintaba, y que con su enfermedad le es imposible seguir pintando. La inspiración ha desaparecido y bajo su sombra, el artista. M.Delibes está plasmando aquí la incomprensión de la vida sin su mujer, porque ve cerca la pérdida de ella y, en consecuencia, una parte de él mismo. Es un amor verdadero que ha llegado a su máxima plenitud.

“La vida sería más llevadera si dispusiéramos de una segunda oportunidad”. El artista no se perdona el hecho de no haber valorado lo suficiente a su musa. La inspiración que ahora desaparece. Se castiga de egoísta y egocéntrico a lo largo de la novela aunque es en realidad esa tristeza de una parte imprescindible en su vida lo que cubre con neblina la capacidad para ver que es el amor verdadero lo que está padeciendo.

La admiración que M.Delibes siente por su mujer alimenta segundo a segundo el amor por ella, que se eleva y trasciende más allá de la vida terrenal. Sus constantes alusiones al optimismo del que él en ese momento carece es la complementariedad perfecta que cierra el ciclo vivido a su lado.

“En el peor de los casos, yo he sido feliz 48 años; hay quién no logra serlo 48 horas en toda su vida”

“Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaban los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad”

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