Valentía de príncipes


20101230085539Escondida bajo una apariencia casi documentalista se presenta De Dioses y Hombres. Una película en la que el toque cinematográfico resulta ser una receta exquisita. Al mando de esta obra del séptimo arte encontramos al director francés Xavier Beauvois. Conocido por otro títulos como El pequeño teniente,  Según Mattheou, No olvides que vas a morir o Nord, esta vez consigue que su obra tenga un alcance  más allá de lo esperado.

Alejándose de los parámetro cinematográficos franceses, esta película consigue indagar en lo más humano de sus protagonistas. Basada en hechos reales, narra la historia de ocho monjes que viven en un monasterio en una montaña de Magreb. Situada a finales de los años ’90, la violencia empieza a crecer entre la población musulmana de aquél lugar y el monasterio se ve amenazado. La decisión más importante de su vida da arranque a la trama principal de la película. ¿Deben quedarse y proteger al pueblo? ¿o será mejor huir y salvarse? Se trata de una verdadera valentía de príncipes. La lentitud con que se plantean la decisión se ve acompañada por la narratividad de la película, otorgándole unos ritmos lentos que pueden cansar al espectador impaciente, acostumbrado a tener puntos de giro que transformen la acción, típico de la estructura del cine clásico hollywoodiense.

De dioses y hombres es de carácter realista, definida por la voz en off que, a lo largo de todo la película, anticipa una breve justificación de lo que sucederá. X.Beauvois junto con Ettiene Comar (guionistas de la obra), deciden que la voz narrativa sean simples frases bíblicas. La más relevante aparece al principio de la película: “Vosotros sois dioses, hijos del altísimo, pero como hombres moriréis, y como cualquier príncipe todos caeréis”. En menos de un minuto se nos ha comunicado el desenlace de la historia. Inculcando el final en el subconsciente del espectador, éste podrá realizar inconscientemente una doble lectura.

Por otra parte, la intervención de Tchaikovsky en el clímax , con su conocido El lago de los cisnes, representa la cima de la escaladísima decisión, tan lenta y, sin embargo, tan protagonista. Alrededor de la mesa, y jugando con el silencio, X.Beauvois realiza un final inaudito.

Es entonces cuando puede decirse que De Dioses y Hombres ha sido el resultado de un buen trabajo. Sin embargo, no se recomienda a los espectadores clásicos hollywoodienses que esperan con anhelo puntos de giro constantes y agilidad narrativa. De lo contrario deberán realizar un cambio en su actitud, y entonces, sí la disfrutarán.

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